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26/06/2021

METABOLISMO DE LÍPIDOS EN LA VACA LECHERA


Tipos de lípidos

Las dietas que comúnmente consumen las vacas lecheras contienen entre 2 y 4% de lípidos. Sin embargo, estos son una parte importante de la misma ya que contribuyen directamente con aproximadamente el 50% de la grasa butirosa de la leche, siendo además el componente con mayor densidad energética de la ración. La concentración de lípidos es relativamente baja en forrajes, variando entre 4 y 9%, siendo alta en otros tipos de alimentos como las semillas de oleaginosas donde puede superar el 20% (semillas de algodón, soja, etc.). La forma en que se presentan los lípidos en los alimentos son las siguientes:

-Triglicéridos: se encuentran principalmente en los granos de los cereales, semillas de oleaginosas y en grasas animales.

-Glicolípidos: se encuentran principalmente en los forrajes (gramíneas y leguminosas). Estos tienen una estructura semejante a los triglicéridos, a excepción que uno de los tres ácidos grasos ha sido reemplazado por un hidrato de carbono (azúcar simple), usualmente galactosa.

Cuando uno de los ácidos grasos es reemplazado por un fosfato, unido a otra estructura compleja, este lípido es conocido como fosfolípido. Los fosfolípidos se encuentran en muy baja concentración en los alimentos suministrados a los rumiantes, pero se encuentran en alta concentración en las bacterias ruminales.

Las dietas que comúnmente consumen las vacas lecheras contienen entre 2 y 4% de lípidos. Sin embargo, estos son una parte importante de la misma ya que contribuyen directamente con aproximadamente el 50% de la grasa butirosa de la leche, siendo además el componente con mayor densidad energética de la ración.


Hidrólisis e hidrogenación de los lípidos en el rumen.

En el rumen la mayoría de los lípidos son hidrolizados. La unión entre el glicerol y el ácido graso se rompen, dando origen al glicerol y a tres ácidos grasos. El glicerol es rápidamente fermentado, generándose un ácido graso volátil (propiónico, 3 átomos de carbono). Algunos de los ácidos grasos son utilizados por las bacterias para sintetizar fosfolípidos, necesario para que los microorganismos puedan sintetizar las membranas celulares.

Utilización de lípidos de la dieta por la glándula mamaria.

Aproximadamente el 50% de la grasa de la leche es tomada directamente por la glándula mamaria del torrente sanguíneo. Estos ácidos grasos provienen de los quilomicrones formados durante el proceso de absorción. Un incremento en ácidos grasos de cadena larga (mayor de 16 átomos de carbono) en la dieta incrementa la secreción de estos en la leche, produciéndose una inhibición parcial de la síntesis de ácidos grasos de cadena corta (menos de 16 átomos de carbono) en la glándula. Es por esto que cuando se genera una caída de grasa en leche por falta de fibra efectiva, el suministro de grasa en la dieta solo revierte esta situación en forma parcial.


El rol del hígado en la movilización de lípidos.

Durante períodos de subnutrición o en la primera fase de la lactancia, la demanda de energía para mantenimiento y producción supera el consumo de energía. Para compensar esta deficiencia se moviliza tejido corporal, en gran medida lípidos (85%), con el objetivo de proveer de la energía faltante. Los ácidos grasos provenientes de la hidrolisis de los triglicéridos del adipocito son liberados al torrente sanguíneo. Esta movilización proviene principalmente de la grasa subcutánea, abdominal y perirrenal. Los ácidos grasos movilizados son tomados por el hígado, donde pueden ser usados como fuente de energía o convertidos a cuerpos cetónicos y liberados en sangre y utilizados como energía en otros tejidos. El hígado no tiene una alta capacidad de síntesis y de exportación de grasas, por lo que existe una gran movilización desde los adipocitos (gran pérdida de peso). Cuando un exceso de ácidos grasos se deposita en el hígado como triglicéridos dentro de las células hepáticas, se produce el denominado hígado graso. Esta grasa depositada en el hígado favorece la aparición de enfermedades metabólicas, especialmente en lactancia temprana.


Uso de lípidos en la alimentación de la vaca lechera.

Los lípidos se caracterizan por tener una concentración energética mayor que los hidratos de carbono y las proteínas. Como regla tienen 2,25 veces más energía que los hidratos  de carbono.

Además de su mayor concentración energética, se consideran alimentos fríos ya que durante el proceso de digestión y metabolismo producen menos calor que las proteínas y los hidratos de carbono. La utilización de grasa en la alimentación podría traer una serie de beneficios:

-Un incremento en la densidad energética de la dieta, importante durante la primera fase de la lactancia, cuando existe una limitación al consumo.

-Se podría disminuir el uso de concentrados ricos en almidón durante la primera fase de la lactancia, responsables de acidosis y de problemas de consumo, cuando la relación grano forraje es muy alta.

-En zonas de mucho calor se podría disminuir el stress por temperatura.



FUENTE: INTA. Nutrición animal aplicada.

Análisis de Cruz Alcides Alvarado Guerra.

IMAGEN: Propia de Cruz Alcides Alvarado Guerra.

12/06/2021

"Fuentes de energía en los rumiantes"

LOS ÁCIDOS GRASOS VOLATILES, FUENTE DE ENERGÍA EN LOS RUMIANTES.


En la actualidad, la producción de carne, leche y huevo para el consumo humano se ve limitada debido a que los animales a partir de los cuales se obtienen estos productos, compiten en mayor o menor grado con el hombre por los alimentos, especialmente los cereales.

De acuerdo con un estudio realizado por Reid en 1969, en el que se calculó el consumo de alimento para cada especie considerando para ello la alimentación durante el crecimiento y la etapa de producción, la obtención de una tonelada de cerdo en canal requiere 6.36 toneladas de alimento; la tonelada de carne de pollo, 4.81 toneladas y la de huevos, 4.04.

Si esto lo comparamos con 3.5 toneladas de concentrado proteico necesarias para producir una tonelada de carne de res en canal, o 0.4 toneladas para obtener una de leche, encontramos una relación mucho más estrecha entre alimento consumido y producción en los bovinos que en otras especies.

Esto se debe a que los nutrientes que el bovino necesita para su mantenimiento y reproducción pueden ser obtenidos a partir de forrajes o alimentos que el hombre no consume, pero que el bovino puede utilizar, gracias a los procesos digestivos que se efectúan en el rumen por acción de bacterias y protozoarios, en los cuales el producto final son los ácidos grasos volátiles.

Estos ácidos son compuestos de cadena carbonada corta, que se producen durante la degradación fermentativa de los alimentos en el rumen y que pueden ser convertidos en glucosa, ácidos aminados  o ácidos grasos por las bacterias ruminales o por las células del animal.

Generalmente se consideran como ácidos grasos volátiles el ácido fórmico, el acético, el propiónico, el butírico, el isobutírico, el 2-metil butírico, el valérico, el isovalérico, el caproico y el caprílico. Los ácidos acético, propiónico y butírico son los que se producen en mayor cantidad durante la fermentación  de  los alimentos en el rumen; los que aparecen en menor cantidad son el caproico y el caprílico.


PRODUCTOS QUE DAN ORIGEN A LOS ÁCIDOS GRASOS VOLÁTILES.

En la actualidad, la producción de carne, leche y huevo para el consumo humano se ve limitada debido a que los animales a partir de los cuales se obtienen estos productos, compiten en mayor o menor grado con el hombre por los alimentos, especialmente los cereales.


Los carbohidratos constituyen la mayor parte de la ración alimenticia de los rumiantes y por lo mismo, son la fuente principal de energía, tanto para los microorganismos como para el rumiante que los ingiere.

Los carbohidratos más abundantes en las raciones para rumiantes son polisacáridos, celulosa, hemicelulosa, pectinas, fructanas y almidones. En base a materia seca, la celulosa puede alcanzar de 20 a 30% de los carbohidratos, las hemicelulosas de 14 a 17% y las pectinas hasta 10% (9). Son pocos los productos vegetales que tienen cantidades considerables de sacarosa (la caña de azúcar es uno de ellos) y menos aún los que contienen glucosa.

En dependencia del tipo de alimento suministrado a los rumiantes, concentrados y forrajes la producción de ácidos grasos volátiles varía, por ejemplo, si le suministramos una mayor cantidad de concentrado la proporción de ácido propiónico es mayor que el acético lo cual incrementa la producción de leche pero disminuye la proporción de grasa en la leche, en caso contrario si le suministramos una mayor cantidad de forraje la proporción de ácido acético es mayor disminuyendo la producción de leche e incrementando la grasa en la misma.


RECORDAR, EN EL RUMEN, LA PRODUCCIÓN DE LOS ÁCIDOS GRASOS VOLÁTILES DEPENDE DE LA COMPOSICIÓN DE LA RACIÓN, LA ACTIVIDAD MICROBIANA, EL PH DEL MEDIO Y LA FRECUENCIA DE INGESTIÓN DE ALIMENTOS.




FUENTE: M.V.Z. M.S. EGLANTINA ZAVALETA DE LUCIO. Departamento de Nutrición y Bioquímica Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia Universidad Nacional Autónoma de México.

IMAGEN: Propia de Cruz Alcides Alvarado Guerra

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